En estos tiempos en los que hay un exceso de información por todas partes, muchos son los que hablan de los inconvenientes del agua embotellada, de cuál es la mejor agua y la mejor manera de hidratarse… pero, ¿Qué hay de cierto en todo eso? En el artículo de hoy quiero contarte todo sobre los tres tipos de agua más consumida en nuestros hogares: el agua embotellada, el agua del grifo y la filtrada, con el objetivo de que descubras qué agua es mejor para beber.
Agua embotellada

Sin duda, el agua embotellada tiene numerosas ventajas, entre las que destaca el sabor, la capacidad que tenemos de controlar el consumo diario que realizamos más fácilmente, la facilidad de transportar botellas de agua de un lugar a otro, etcétera. Sin embargo, no podemos obviar que en los últimos años se ha detectado la presencia de microplásticos en algunas aguas embotelladas. Aunque todavía se investiga qué efectos puede tener su ingesta a largo plazo, es uno de los aspectos que ha generado mayor interés y preocupación.
Además, el uso de botellas de plástico aumenta la acumulación de residuos, por lo que no es la opción más ecológica.
Agua del grifo

Otra de las alternativas es el agua del grifo. Este agua puede aportar minerales como calcio y magnesio, aunque su composición depende de la zona y del origen del agua.
Respecto al agua embotellada, cabe señalar que al beber agua del grifo reduces la dependencia de botellas de plástico, lo que ayuda a disminuir la contaminación por plásticos y a proteger el medio ambiente. Sin embargo, hay un inconveniente que resaltan todos los detractores; la calidad del agua del grifo.
La calidad del agua que llega a nuestros hogares está regulada, aunque las instalaciones y tuberías de determinados edificios pueden influir en su calidad en el punto de consumo.
Agua filtrada

Muchos se atreven a decir que agua filtrada combina lo mejor de ambos mundos. Esto se debe a que utilizar un sistema de filtración en casa puede mejorar determinadas características del agua, como el sabor o la presencia de algunas sustancias, dependiendo del sistema utilizado.
Sin embargo, el coste económico puede ser elevado, tanto de la instalación como del mantenimiento y además, hay que estudiar bien que cuál es el mejor tipo de filtración, pues algunos sistemas, especialmente los de ósmosis inversa, pueden eliminar no solo contaminantes, sino también minerales esenciales como el calcio y el magnesio, que son beneficiosos para la salud.
Entonces, ¿qué agua debo beber?
Al final, la elección del tipo de agua que debes beber dependerá de tus necesidades individuales, preferencias y la calidad del agua en tu área. Como ves, todas las opciones tienen sus ventajas o desventajas, piensa en lo siguiente:
- La mineralización y composición del agua: en determinadas situaciones concretas, un profesional sanitario puede recomendar un tipo de agua específico en función de las necesidades individuales.
- La calidad del agua en tu ciudad y su sabor. En algunas ciudades el sabor del agua del grifo es mucho peor y puede ser un condicionante para beber otro tipo de agua.
- Tus posibilidades económicas.
- El acceso que tienes a agua embotellada; ¿tienes un supermercado cerca? ¿Vives más aislado y comprar agua es más incómodo para ti?
- Que te resulte agradable de beber: si el sabor del agua hace que bebas menos, elegir una alternativa que te resulte más agradable puede ayudarte a mantener una buena hidratación.
¿Cuál es el agua más saludable?
En una persona sana, no existe un único tipo de agua que sea universalmente mejor que los demás. El agua del grifo, embotellada o filtrada pueden ser opciones adecuadas siempre que el agua sea segura para el consumo. La elección puede depender de la calidad del agua de la zona, el sabor, la composición mineral, las preferencias personales, el coste y las necesidades individuales.
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