Vivimos momentos donde existe una gran seguridad alimentaria. A pesar de ello, en algunas ocasiones, alimentos mal almacenados o comprometidos en los propios campos de cultivo pueden ocasionarnos algunos problemas de salud graves.
En ese artículo queremos explorar uno de esos problemas: las micotoxinas, un tema de gran preocupación en el sector de la nutrición del que cada vez se habla más.
¿Has oído algo sobre ellas? Desde Mayte Ponce, nuestra clínica de nutrición en Valencia, te lo contamos.
Qué son las micotoxinas
Las micotoxinas son toxinas producidas por algunos hongos que pueden encontrarse en determinados alimentos, principalmente de los géneros: Aspergillus, Penicillium, Fusarium y Alternaria.
Su aparición depende de varios factores, entre los que destacan la temperatura y la humedad. Las condiciones más favorables para las micotoxinas son los climas húmedos y las temperaturas elevadas, exactamente entre los 24 y 28ºC.
Normalmente aparecen en el cultivo en campo, aunque otros momentos clave son la recolección, el transporte y también el almacenamiento.
En qué alimentos se encuentran

Podemos distinguir entre alimentos sin procesar, procesados y alimentos de origen animal.
Alimentos sin procesar
Los alimentos sin procesar que pueden contaminarse por micotoxinas son: cereales, legumbres, frutas, hortalizas, frutos secos, café, cacao y especias.
Alimentos procesados
Los alimentos procesados que pueden contener micotoxinas, ya que estas no se destruyen durante el procesado. Entre ellos se encuentran: productos derivados de cereales como pan, pasta o cereales de desayuno, y bebidas como vino, cerveza, café, cacao e incluso algunos zumos.
Alimentos de origen animal
Alimentos que provienen de animales que han sido alimentados con piensos contaminados con micotoxinas.
Qué pueden provocar
Los principales problemas de salud que pueden provocar las micotoxinas son náuseas, vómitos y diarrea. Todos son problemas relacionados entre sí.
Sin embargo, el consumo a largo plazo puede ser más grave, provocando en algunos casos daños renales, hepáticos, infertilidad e incluso puede disminuir la efectividad del sistema inmunitario e incluso aumentar el riesgo de algunos tipos de cáncer, como por ejemplo; el cáncer de esófago y el cáncer de hígado.
Cómo se pueden eliminar
Eliminar las micotoxinas de alimentos contaminados puede ser complicado, ya que muchas son resistentes a procesos habituales de cocción y tratamiento. Sin embargo, existen estrategias que ayudan a minimizar el riesgo de exposición:
-
Buenas prácticas de higiene: en la UE se ha establecido un código para la prevención y reducción de micotoxinas que puede consultarse en el documento “Códigos de Buenas Prácticas”.
-
Selecciona bien los alimentos que consumes: elige productos de fuentes fiables y de buena calidad. Una correcta selección reduce la probabilidad de exposición.
-
No consumas productos contaminados: ante la duda, es mejor desechar el alimento completo y no solo la parte visible afectada. Retirar el moho de una fruta y consumir el resto no es seguro, aunque aparentemente esté en buen estado.
Si buscas la ayuda de un nutricionista… ¡ponte en contacto con nuestra clínica!





Deja un comentario