Las vacaciones de verano están llegando a su fin y una queja que escucho constantemente en este tiempo es: “Mayte, como bien, bebo agua, y aun así me noto hinchada. ¿Qué me pasa?”
Si te has sentido así, quiero que sepas algo importante: probablemente no es culpa de lo que comes.
El calor y la retención de líquidos

Cuando las temperaturas suben, los vasos sanguíneos se dilatan para ayudar al cuerpo a regular la temperatura. Este proceso favorece que los líquidos se acumulen en los tejidos, especialmente en piernas, abdomen y manos. Es una respuesta fisiológica normal, no una señal de que estás haciendo algo mal.
El cambio de ritmo también influye
En verano los horarios se mueven, las comidas se alargan, se cena más tarde y se duerme de forma diferente. Todo eso altera el ritmo circadiano del sistema digestivo, que es mucho más sensible al horario de lo que parece. Una digestión que funciona bien en tu rutina habitual puede volverse más lenta simplemente porque los tiempos han cambiado.
El alcohol y las bebidas con gas
Las terrazas, las reuniones, los vermuts… El consumo de alcohol y bebidas carbonatadas aumenta en verano sin que muchas veces lo registremos como algo significativo. Ambos favorecen la distensión abdominal y la retención de sodio, que a su vez retiene agua. No es necesario eliminarlo, pero sí conviene tenerlo en cuenta.
El estrés del verano (sí, existe)
Aunque parezca contradictorio, el verano puede ser una época de estrés: viajes, cambios de rutina, comidas fuera, preocupación por el cuerpo en bañador… El cortisol elevado favorece la retención de líquidos y ralentiza la digestión. A veces la hinchazón no está en el plato, sino en el estado nervioso con el que te sientas a comer.
Qué puedes hacer
No se trata de hacer una dieta especial ni de eliminar alimentos. Se trata de pequeños ajustes: mantener cierta estructura en los horarios de las comidas aunque estés de vacaciones, masticar despacio, no comer de pie o con prisa, y moderar las bebidas con gas y el alcohol cuando notes que tu digestión lo acusa.
La hinchazón en verano casi nunca tiene una sola causa. Pero casi siempre tiene solución, y rara vez pasa por restringir más.
Si llevas tiempo con este problema y no encuentras la causa, puede ser el momento de revisarlo con un profesional. Cada cuerpo es diferente, y lo que funciona para una persona puede no funcionar para otra. Contacta con nuestra clínica y pide tu cita ya para la vuelta de vacaciones.





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