En mi clínica de nutrición me encuentro continuamente con pacientes que sufren algunos problemas intestinales que creen poco habituales. Sin embargo, son más comunes de lo que piensan. Uno de esos problemas es el SIBO, por sus siglas en inglés: Small Intestinal Bacterial Overgrowth), una patología que hace referencia al sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado.
¿Te han dicho que puedes sufrir esta patología y estás buscando más información? Sigue leyendo este post que he preparado para ti, en él encontraras información sobre síntomas, causas y alimentos.
¿Cuáles son los síntomas?
Algunos de los síntomas más habituales del SIBO son los siguientes:
- Distensión abdominal
- Hinchazón (frecuentemente el vientre recuerda a la barriga de una embarazada)
- Dolor abdominal
- Flatulencia
- Meteorismo
- Eructos
- Acidez
- Alteraciones del tránsito intestinal: Estreñimiento o descomposición (en función de los microorganismos presentes en el intestino delgado).
¿Qué puede causarlo?
Puede ser causado por algunas otras patologías relacionadas con la motilidad intestinal, como por ejemplo: la diabetes, el síndrome del intestino irritable (SII) o el uso prolongado de determinados medicamentos, como los antibióticos.
Dieta SIBO

Si sospechas que puedes tenerlo deberías consultar con un especialista. Y si el diagnóstico es claro, seguro que ya has iniciado un tratamiento. En algunos casos se puede pautar medicación, aunque lo más habituales es iniciar un cambio en la dieta.
Es importante que sigas una DIETA SIBO para ponerle fin a la patología, una dieta en la que se tenga en cuenta lo siguiente:
- Alimentos bajos en FODMAPs: los FODMAPs son carbohidratos que pueden ser difíciles de digerir y que pueden alimentar a las bacterias en el intestino delgado. Una dieta baja en FODMAPs incluye alimentos como carnes, pescados, huevos, la mayoría de las verduras y muchas frutas. Por tanto, se elimina de la dieta muchos tipos de pasta, bollería, y otros alimentos cargados de carbohidratos ‘malos’.
- Verduras al vapor: apuesta por verduras al vapor. Al estar cocinadas serán mucho más fáciles de digerir. No hay restricciones en las verduras, aunque es preferible consumir cebolla con moderación.
- Granos sin gluten: los granos como el arroz y la quinoa pueden ser una buena opción, ya que son más fáciles de digerir que el trigo.
- Probióticos: cuidado con los probióticos. Aunque en muchos casos son aconsejables, es necesario que consultes con tu médico o nutricionista cuáles deseas consumir porque algunos podrían exacerbar los síntomas del SIBO.
- Aceites saludables: algunos aceites saludables como el de oliva virgen extra y el aceite de coco pueden ser beneficiosos, ya que tienen propiedades antimicrobianas.
¿Necesitas mi ayuda para combatir el SIBO? Si quieres más detalles sobre una DIETA SIBO ponte en contacto con Mayte Ponce, mi clínica de nutrición en Valencia, donde ayudamos a nuestros pacientes en la lucha contra enfermedades intestinales para que disfruten de un día a día más saludable.
¡También apoyamos a nuestros pacientes a nivel psicológico! Sabemos que adquirir nuevos hábitos alimenticios es todo un reto personal para muchos de vosotros.





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